<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2503959053764720403</id><updated>2011-10-17T10:55:18.256-07:00</updated><title type='text'>Siempre me calentaron las monjitas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mecalent.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2503959053764720403/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mecalent.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luis Saez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_y_2hJBR3cJw/S_NHx5ms00I/AAAAAAAABQ0/uUhgXuZoF_M/S220/director+chica+2.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2503959053764720403.post-5715653585959138686</id><published>2009-03-29T16:09:00.001-07:00</published><updated>2009-04-03T22:51:52.018-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;(El presente monólogo formó parte de&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;La Cocina de los autores&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;, organizadas y posteriormente publicadas en forma de libro por Argentores. Se presentó en&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;Diciembre de 2002&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;, con la actuación de&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;Gabriel Kraisman&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; y dirección del autor. Toda posible autorización para representar el prresente material debe gestionarse por Argentores, o dirigièndose al autor: &lt;a href="mailto:saez41@fullzero.com.ar"&gt;saez41@fullzero.com.ar&lt;/a&gt;) &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba parado en el andén siete de &lt;em&gt;Corstitución&lt;/em&gt;. Volvía del laburo. Soy mozo. Ni bueno ni malo. Mozo. En el andén, ni un alma. Se me para al lado una monjita. Ni la miré, por respeto a la investidura, que es una cosa que nunca supe qué es pero que hay que respetar. No pude evitar preguntarme: Qué hace esta mujer a esta hora en este lugar? A mí, la verdá es que las monjitas siempre me calentaron. Porqué, no sé. Pero siempre eh. De chico, que cada vez que pensaba en una monja se me...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor? -me dice&lt;br /&gt;- Eh? A mí me habla, hermana? –le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miré. Recién entonces. Mal no estaba. No sólo eso. Estaba buena. No sé porqué, cosas de la imaginación, pero por un segundo jugué a adivinarle todas las formas debajo de la pilcha ésa que se ponen...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salen trenes todavía? –me pregunta.&lt;br /&gt;Cuando se acuerdan –le contesto.&lt;br /&gt;Y ella me sonríe. Con una sonrisa capaz de conmover a un... cascote, algo... estrordinario. Nunca me imaginé que una monja fuera capaz de sonreír así. Se lo estaba por decir cuando se escuchó la voz del parlantito anunciando:&lt;br /&gt;“Su aterción por favor; se comunica a lo señore pasajero que por probrema ténico, o sea, el cónvoy que debía partir menos veinte de esta terminal se encuentra retrasado, o sea... se recomienda al respetabre púbrico usuario apropicuarse en los banco de espera y armarse de paciencia, o sea...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;qué contrariedad –dijo ella&lt;br /&gt;digamelo a mí –le contesté.&lt;br /&gt;Se lo estoy diciendo –insistió.&lt;br /&gt;No, lo que quiero decir que que si es una contrariedá para usté, imagínese para mí...&lt;br /&gt;- cómo lo voy a imaginar –me dice ella- si apenitas lo conozco? Si a esto se le puede llamar conocerse –me dice.&lt;br /&gt;- Tiene razón –le digo yo- para conocerse hacen falta muchos más que unos minutitos de morondanga en un encuentrito casual. Hace falta una vida. Y a veces ni eso alcanza. Muchas vidas. Nos pasamos la vida creyendo que nos conocemos a nosotros mismos y el día menos pensado, cuando menos lo esperábamos... nos llevamos la peor de las sorpresas... con nosotros mismos.&lt;br /&gt;- Sabe que tiene razón? –me dice- hay que conocerse más. Ve ese barcito que está en la punta del andén? Porqué no me invita a tomar un cafecito y nos ponemos a predicar con el ejemplo?&lt;br /&gt;- "Predi qué? -Le digo, asombrado- hermana, está segura de lo que...? Quiero decir... de lo que me está... proponiendo?&lt;br /&gt;- ¿Qué hay de malo –me dice- en que un hombre y una mujer se sienten a tomar un café? Salvo, claro, que alguno de ellos anide en su cabecita una idea... ejem... pecaminosa...&lt;br /&gt;- hermana! –me atajé yo, sofocado- válgame Dios! Ave maría santísima! (SE PERSIGNA OBSESIVAMENTE) imagínese que yo, un padre de familia...&lt;br /&gt;- me imagino, sí... –me dice ella- que un padre de familia como usté no tendrá problema en invitar a una sierva del señor con un inocente y reconfortante cafecito... para mí... cortadito! (SE PASA LA LENGUA POR LOS LABIoS) y se pasó la lengua así, como saboreando andá saber qué... y a mí, si hay cosa que me calienta son las minas que se pasan la lengua por los labios así, se entiende? De manera que a nadie le debe resultar extraño que este servidor se empezara a sentir cada vez más y más atraído por esa mujer... y coste que digo esa mujer y no esa monja, porque al fin de cuentas lo que había debajo de ese hábito era una mujer... o al menos todo hacía pensar en eso cuando de repente..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SONIDO DE LOCOMOTORA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falsa alarma, tren carguero... Yo sabía que cuando me toca de noche mi mujer no se va a dormir hasta que yo no llego. Pero a esa altura de la noche no me importaba un pito de cómo volverme porque entre otras cosas no me podía despegar... parlaba y parlaba como nunca antes ni después en mi perra vida, diciendo cosas que nunca le había dicho a una mujer... y con hábitos, menos que menos!&lt;br /&gt;(SE PERSIGNA)&lt;br /&gt;ella me miraba con los ojos así, como deslumbrada, la carita apoyada en la mano, así, sin sacarme la vista de encima... como te miran las mujeres cuando te quieren... que Dios me perdone, levantar! estará conmigo? Me preguntaba mientras tampoco yo podía sacar la vista de esa boca, esos labios que se movían con una suavidá y una gracia angelicales, propiamente como si tuvieran vida propia...&lt;br /&gt;y yo, qué querés que te diga, no podía dejar de imaginarlos haciendo toda clase de travesuras...&lt;br /&gt;(SE PERSIGNA VARIAS VECES)&lt;br /&gt;no se aburre de persignarse tan seguido? –me dijo mientras llamaba al bolichero y le encargaba una cerveza.&lt;br /&gt;El tipo la miró medio raro pero se ve que tenía asuntos mas importantes que atender.&lt;br /&gt;- con ingredientes –agregó después mientras me rozaba los dedos con una mano tibiecita, suavecita...&lt;br /&gt;- sabés –me dijo, tuteándome por primera vez- con vos me pasa algo raro...&lt;br /&gt;- a mí también –le confesé&lt;br /&gt;- sonsito, y qué estamos esperando? –me dijo- o te lo tengo que pedir todo?&lt;br /&gt;- Pedirme qué, hermanita? –tartamudié, asombrado.&lt;br /&gt;- La cuenta mozo...! –dijo ella manoteando un billete de cien dólares del limosnero.-..&lt;br /&gt;El bolichero estudió el billete y dijo que cambio de dólares no tenía.&lt;br /&gt;Ella se guardó el billete y le dijo unas palabras en latín, mientras se agarraba de mi brazo.&lt;br /&gt;Cuando llegamos a la esquina le pregunté qué le había dicho y ella me hipnotizó con otra de sus sonrisas:&lt;br /&gt;“hijo mío, que Dios te lo pague...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GONG&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos metimos en un socucho de morondanga, ahí nomás a media cuadra de la estación...&lt;br /&gt;- te voy a confesar algo –fué lo primero que le dije cuando estuvimos a solas.&lt;br /&gt;- Cofesá nomás –me dijo- para eso estamos...&lt;br /&gt;- Siempre me calentaron las monjitas –le dije.&lt;br /&gt;- Mirá vos –me sonrió- te gustaría saber qué clase de hombres son los que siempre nos calientan?&lt;br /&gt;- Cartón lleno –pensé en voz alta- como si fuera poco traerme una monja al telo, encima se me confiesa...&lt;br /&gt;- No soy monja –me dijo.&lt;br /&gt;- Cómo que no sos monja? –le pregunté sorprendido, adivinando en su mirada algo que empezaba a dejar de gustarme...&lt;br /&gt;- Te dije que era monja yo? Eh, te lo dije? Cuándo te lo dije, a ver?&lt;br /&gt;- Pero y si no sos monja qué sos? Eh? Qué venís a ser, a ver?&lt;br /&gt;- Monje –me respondió mientras se subía el hábito y se baja el slip-&lt;br /&gt;- A la mierda, y qué pedazo de... monje –pensé en voz alta, mientras tragaba saliva.&lt;br /&gt;- No te asustés papito –me dijo, como suavizando el tono- al principio duele un poco, pero una vez que te acostumbrás ya no podés vivir sin ella...&lt;br /&gt;- Mirá puto asqueroso –le dije mientras me le ponía en guardia- un solo paso más y te pateo el paladar!&lt;br /&gt;- A que no? –me dijo, sonriente, mientras me encañonaba con un bufoso calibre dos viente lo menos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso se escuchó:&lt;br /&gt;Que tren-que trennnn...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porqué me tiene que venir a pasar una cosa así, justo a mí?&lt;br /&gt;Y mirá que le dije eh... traté de convencerla –bah, de convencerlo- no te vas a creer que me entregué mansito... nooo, qué esperanza... nada que ver... traté de hacerle entender que lo que lo que hacía no estaba bien. Que estaba profanando el nombre del señor! Que estaba valiéndose del nombre de Dios para cometer un pecado carnal. Y de que eso se pagaba caro.&lt;br /&gt;- ma sí, está bien! –me dijo a lo último mientras se sacaba el hábito de un tirón- próxima vez me disfrazo de batman, pero ahora date vuelta, vamo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GONG&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí. Que nunca me metí con nadies. Que toda la vida fuí hincha de platense y socio del automóvil clú. A mí, que cuando se llevaron al vecino de abajo cerré todas las ventanas y subí bien alto la tele para gritar el gol de kempes contra los holandeses, nunca más me olvido de ese gol! Con alma y vida lo grité. Y que cuando les pusieron la bomba a los judíos de la otra cuadra pensé “por algo habrá sido”, pero no se lo dije a nadies eh, nada, yo? Argentino. Me tomaba el colectivo una parada más adelante pa no andar pateando escombros, pero nunca salió de mi boca el mas mínimo comentario ni la más mínima queja... que cuando agarraron al chorrito villerito en la panadería de Blas y le dieron como gato en bolsa puse mi granito de arena. Me la iba a perder! Cualquier día! Lo dejaron mormoso, por poco no lo mandan al otro lado, pero la patada en la trompa que le dí yo no se la dió nadies. Tres dientes le hice saltar. Pum, que te sirva de lección, guanaco! Le dije. Y los vecinos me aplaudieron y le siguieron pegando hasta mucho después que dejó de moverse. Y entonces porqué, Dios mío, me tiene que venir a pasar esto? Que alguien me explique. Si ya tenía todo armadito, en su lugarcito... una esposa paseable, dos nenes amorosos, un perro que me iba a buscar el diario y el banderín de platense colgando del espejito del auto. Ya tenía todo acomodado, limpito, cuidadito. Las flores regadas, el pasto cortado. Y me tiene que venir a pasar esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(TRANS/ MIRA HACIA AMBAS DIRECCIONES/ CONFID)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y ahora qué le digo a mi esposa? El domingo, a la misma hora y en el mismo lugar me tengo que encontrar con el hombre araña. Sí, qué miran, nunca les pasó? Antes de despedirnos con un candente beso de lengua me dió a elegir, me dijo qué preferís; Batman o el hombre araña?&lt;br /&gt;Y yo, qué quieren que les diga: si hay algo que me calienta mas que las monjitas, son justamente los super héroes...&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O S C U R I D A D&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;F I N A L&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2503959053764720403-5715653585959138686?l=mecalent.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mecalent.blogspot.com/feeds/5715653585959138686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://mecalent.blogspot.com/2009/03/siempre-me-calentaron-las-monjitas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2503959053764720403/posts/default/5715653585959138686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2503959053764720403/posts/default/5715653585959138686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mecalent.blogspot.com/2009/03/siempre-me-calentaron-las-monjitas.html' title=''/><author><name>Luis Saez</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_y_2hJBR3cJw/S_NHx5ms00I/AAAAAAAABQ0/uUhgXuZoF_M/S220/director+chica+2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
